9.11.11

"Suicide Room" - Jan Komasa. 2011. (Por dios, si es que solo hay que mirar el cartel...)



Como de costumbre, no sabía a lo que me metía. Y entonces alguien llegó y me dijo:

Alguien: "Ah oye, si que la he visto..."

Un servidor: "Sí? Y que tal?

Alguien: "Tsss, es un coñazo. Un adolescente en busca de su identidad sexual."

Y sí. Va de eso.

En parte.

Porque por desgracia, en la ecuación también hay metido facebook-bullying, padres subnormales a más no poder, emos everywhere, y juegos multijugador online masivos donde sólo se meten inadaptados suicidas en potencia.

Eso sí, la sala aplaudió. Y no es que no llegue a entenderlo, la película tampoco hace daño a los ojos (la mayor parte del tiempo). Se puede llegar a ver sin mucho problema, y acercarse a la típica temática de "el mundo es una mierda y el conflicto está en si me relaciono o no" se observa claramente y se agradece el intento de llevarlo a una historia más ambientada en nuestros días.

Pero a mi, personal e intransferiblemente a mí, me ha parecido más vacía que su puta madre.

Y es que me he quedado igual viendo la película, porque no llegaba a comprender, de veras, al señor protagonista. Y con él, al resto de personajes. No porque actúen mal, si no porque tenía la sensación de que eran idiotas, o unos exagerados de la vida. Que se burlen de ti duele, vale, joder, lo acepto y lo pillo. Pero lo de que el joven este se quiera suicidar de repente en dos días, que no salga de su puta habitación en semanas, y se coja unas rabietas que parecen de un niño de 10 años cuando en la película dicen claramene que es mayor de edad...

En fin. Si os apetece una película de este tipo, dadle una oportunidad, a lo mejor os gusta. A mi la estética de la animación tampoco es que me haya entusiasmado, y eso que soy el tonto de la animación. Me lo veía todo muy típico. Y la sensación general que me transmitía la película era que estaban hablando de muchas cosas sin llegar realmente a comprenderlas. Quedando una cinta que, para mí, estaba vacía.

spoilers

Como me descojoné en la escena en plan videoclip de de rock moderno y flipado de pacotilla en la que el niñato se vuelve malo malote y va con una pipa al insti. Que intensidad. Que huevos poligonalmente cuadrados.

8.11.11

"Infiltration" - Dover Koshashvili. 2011.



Cuando llegué me llegaron diciendo que esta era una versión israelí de la primera parte de "La chaqueta metálica", y no andaba desencaminada la definición, no. Aunque la cinta de Kubrick tiene más mala leche que ésta, una mala leche que es hasta deliciosa ver en pantalla. Pero no estamos hablando de Kubrick, aunque me gustaría.

"Infiltration" nos "infiltra" (jajosjajosja que agudo que soy) en un campamento de instrucción israelí de soldadados. Aquí seremos testigos de las diferencias entre los reclutas, pero como parece que finalmente tienen algunas cosas en común.

Si hay algo que decir de la película es que es curiosa. Para empezar, consigue ser simpática en muchas ocasiones. La vida del campamento y de los personajes se presenta de forma que resulta realista y cómica. Y sin embargo, no es una cinta de humor. Y es que en determinados momentos somos testigos de momentos de verdadera tensión dramática y violencia, que mantienen en silencio a una sala que la mayor parte del tiempo se estaba riendo.

Sigue dando mucho juego por el tipo de historia en sí. Un campamento de instrucción militar es un campo de cultivo excelente para contar historias, ya que se basa precisamente en poner trabas a los reclutas hasta que superan las pruebas o simplemente abandonan, consistiendo éstas en no solo pruebas físicas, si no psicológicas, y en donde se pone en juego la voluntad de los jóvenes soldados frente a la autoridad.

A mí me ha entretenido, aunque tampoco es una maravilla. A quien le gusten este tipo de historias no creo que le escueza el ojo al verla. Eso sí, tiene una historia de amor que no pega ni con cola metida con calzador en mitad de la película. Avisados quedáis.

"Code Blue" - Urszula Antoniak. 2011.



Ya el cartel es desagradable.

En fin, la película nos acerca a la vida de Marian, una solitaria enfermera de hospital que es muy distinta en todos los aspectos, empezando por ayudar a algunos de sus pacientes a descansar para siempre. Y eso es lo menos raro.

La película comenzaba bien, en todo caso. Si algo estaba bien era la atmósfera que la directora conseguiá al comienzo de la película, triste e inquietante, y con un uso del diálogo reducidísimo (vaya, que se acerca a "The Turin Horse" en este apartado). Eso, acompañado de una banda sonora agobiante y planos que daban mal rollo de muchas formas, cumplía con el propósito de no hacer agradable el estar sentado en la sala. El Lope de Vega, por cierto. Que mola bastante, no lo vamos a negar.

A pesar de todo ello, no recomiendo ver la película. Por dos cosas: si al principio resulta desagradable por la sugestión de las imágenes, música, actuaciones y demás, luego se vuelve aún mucho más desagradable, de forma francamente explícita, gratuita, e innecesaria. Y lo segundo es que todo eso no dice nada. No sirve para nada. Y es que empezamos con que ella esta mal, para que luego esté peor todavía.

No hay mucho más que decir. Aparte, la historia es bastante lenta, y encima, floja. Unido todo eso junto a que se va haciendo cada vez más desagradable verla, y que encima no se empatiza con lo que le ocurra al personaje, hace que estés deseando que todo termine o irte de la sala, como sucedió en algunos puntos de la sala.

No la recomiendo, a no ser que te interese mucho un relato que ataca la sensibilidad del espectador de forma muy evidente.

" The Island" - Kamen Kalev. 2011.



La primera película de ayer tuvo su gracia. Creo además que es la primera muestra de cine búlgaro que veo. Y que cómo es el cine búlgaro? Pues cine de giro inesperado.

Aver, la película es la historia de una pareja que parece que se quieren pero que como todas las parejas tienen roces. Así que Sophie (que es Laetitia Casta), saca de viaje sorpresa a Daneel (Thure Lindhardt) por eso de mantener viva la pasión, y acaban en Bulgaria; y más concretamente, en una islucha perdida donde hay dos casas y un par de perros y a veces pasa un barco. Pero sin horario fijo, eh.

La película invita a ser muy reflexiva y a apoyarse mucho en la fuerza de la imagen y de la expresión de los personajes, ya que hay poco diálogo y el ritmo de la trama es lento. Da tiempo de pensar porque este tío hace esto o lo otro, pero no está mal. Se deja ver, pero sólo si te hundes un poco en la historia, ya que es bastante poética y elíptica en muchas ocasiones.

El problema de la película, son los giros inesperados. Al principio crees que estás viendo un película, pero te la cambian completamente, por otra distinta. Y luego otra vez. Eso, unido a determinados momentos de la trama, que, aunque me encantaría (porque me encantaría, coño) desvelar, te dejan con la sensación de preguntarte que coño es lo que estás viendo, con todas las letras. Yo menos mal que la vi acompañado, porque a veces era tan sinsentido e inexplicable que tenías que reirte por huevos.

El porqué de esto? Pues, me imagino que será para reforzar el tema de la cinta, y es que te fuerza a no buscar el sentido de la historia de manera racional. Porque no hay manera, en serio. Para no quedarte con cara de tonto en la película tienes que seguir el camino de los personajes, y aceptar algunas cosas tal y como son, sin pensarlas demasiado, aunque a mi no me ha gustado la manera en la que esto se intentaba conseguir.

Y es que a mí me gusta que me sugieran, y no me obliguen a pensar algo. Y que encima te suelten el discursito final, donde parece que te lo explican, me toca la moral.

A ver, si haces una película que no tenga ni un puto sentido, no les des el sentido al final. Y encima de forma que haga que el espectador sienta que esta recibiendo una lección.

spoilers

(Por favor, si alguien la ha visto, que me explique que coño simboliza la escena del parto de la salsa de tomate. Lo necesito.)

7.11.11

"El barbero de siberia" - Nikita Mikhalkov. 1999.



Si algo da esta película, son ganas de ir a Rusia.

Y que una película de tres horas se te pase rápido, que va danzando por la línea de lo pasteloso tiene su mérito.

"El barbero de Siberia" cuenta la pasión que mantienen dos jóvenes, una americana (Julia Ormond) y un cadete que estudia para oficial del ejército ruso que comparte nombre con cierto escritor del mismo país (Oleg Menschikov). Y toda esta historia gira alrededor de una máquina que promete cambiar el curso de la historia de la tala de árboles: "el Barbero de Siberia".

Ante todo, la película es, lo primero, entretenida. Muy entretenida. Conseguía sacar carcajadas al público de manera regular, gracias a acontecimientos muy graciosos y unos personajes que se aunque a veces dan la sensación de ser un poco histriónicos, no lo son. Y es que la constante temática del relato es muy evidente conforme avanza la trama: el fuerte carácter ruso, sentir todo a tal extremo de una manera que fascina.

En ese mismo sentido, la producción es simplemente brillante. Me resisto a creer que la Rusia zarista fuera tan limpia e idealizada, pero reconozco que le da una especie de barniz de ficción, de aventura a la historia, que es intencionado. Y es que ver los despliegues de oficiales en formación, columnas monstruosas de presos, o la suntuosidad de las ferias locales son una maldita delicia.Y es que descubrir las costumbres extrañas de ese país es una de las cosas más interesantes de la cinta.

Eso sí, aviso que la película puede ir perdiendo fuelle al final. Más que nada porque va cambiando lentamente el tono humorístico por el dramático. No lo pierde del todo, desde luego, y es gracias a unos curiosos flashbacks que refuerzan la temática de la historia y que al final permiten relajar un poco el ambiente más cargado de la historia.

Es una buena película. Se deja ver muy bien, aunque a los que no les gusten las historias de amor no creo que les interese. Pero esta bien. A mi me han entrado ganas de irme una temporada a beber vodka.