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11.11.11

"El vuelo del tren" - Paco Torres. 2011.



A ver, explico la historia de porqué me metí a esto.

Yo hablando a la salida de la película anterior, con otros colegas:

Un Servidor - "Bueno, y dónde os metéis ahora?"

Alguien 1 - "En "El vuelo del tren".

Un Servidor - "Bufff, esa es la que han grabado en mi ciudad."

Alguien 2 - "Y tú?"

Un Servidor - "Yo? A nada, a nada, estoy cansao de butacas."

Alguien Más - "Venga va, meteos..."

Un Servidor - "Es que va de una niña con cáncer o algo así..."

Alguien Aparte - "Pero sale Nuestro Colega de extra en una pelea de macarras. Y el director de fotografía es Nuestro Profesor Del Año Pasado."

Un Servidor - "Nuestro Profesor Del Año Pasado? En serio? Bueno, habrá que darle una oportunidad..."

Lo cuál confirma que SIEMPRE debes hacerle caso a tu instinto si no sabes que hacer.

El filme nos cuenta la historia de Blanca, madre soltera (http://www.youtube.com/watch?v=UUeBZ5Mluf4&feature=related) que se derrumba tras la recaída de su hija, que sufre de esclerosis múltiple digo leucemia.

La fotografía no está mal. Tiene planos chulos, y en serio, tengo que reconocer el mérito de hacer que más o menos Dos Hermanas tenga una estética cinematográfica. Porque no la tiene, para empezar. Eso sí, la fotografía también acaba adoleciendo de un problema que lastra toda la película desde su guión.

Y es que es mortalmente ñoña y pastelaza.

Pero no ñoña y pastelaza que no te das cuenta. Si no que a veces te da la sensación de que te van a estallar las venas y salir arcoiris.


La fotografía, por poner un ejemplo: empieza siendo interesante, por los planos y el tratamiento de la temperatura cromática. Sobre todo con el uso del trasfoco, que lo usan mucho con las luces para crear una estética fantasiosa. El problema viene cuando abusan en tantos planos de este tipo de efectos que saturan la imagen de lo acabas pensando que son "luces que parecen lentejuelas en la pantalla".

El guión no tiene mucha gracia, la verdad. La mitad de los personajes sobran, y no sirven para nada. Y con ellos alguna que otra situación que tampoco aporta nada a la historia principal. La protagonista no parece evolucionar mucho, siempre está amargada, y lo que más me revienta es ese final rollo deus ex machina, donde todo se soluciona por pura suerte, sin haber hecho la tía absolutamente nada aparte de llamar al teléfono. En conclusión al salir de la pelicula, y aún durando una escasa hora y media, te da la sensación de que eso debía haber sido un cortometraje.

No la recomiendo, es una historia sosa. Los de DH que quieran ver una peli en su pueblo por curiosidad vale, pero en serio, no digáis que no os avisé.

"Michel Petrucciani" - Michael Radford. 2011.



Mirad que guay, os he preparado un fragmento para que os lo pongáis mientras leéis:



Este es un documental que me ha gustado bastante, fijate.

En una maravillosa hora y media, conocemos la vida de este señor, que nació con osteogenesis imperfecta, una enfermedad que le da a los huesos una fragilidad que asusta. Como consecuencia añadida, la variante más grave de esa enfermedad causa un problema de crecimiento importante. Del tipo del que no creces un carajo. Y bueno, este tío no sería nada más que eso, si no fuera además uno de los pianistas de jazz más increíblemente impresionantes y precoces de toda su historia.

Lo que hay que decir es que el documental se hace muy llevadero, y es que está contado de forma ágil, organizado con una buena estructura que explora la vida del músico basándose en gran parte en anécdotas y testimonios de personas que compartieron parte de su vida con él. Resulta especialmente entretenido porque el tío era un vivalavirgen con muchísima agudeza y una cara más dura que un puto diamante (eso era una comparación de químicos. Por eso de que el diamante es el mineral más duro y.. vaya, eso. Sé que es malo pero no se me ocurría nada más ingenioso).

Y no hay que olvidar el apartado de la banda sonora. La mayoría de imágenes del documental son grabaciones de sus conciertos, y evidentemente, la música de este hombre baña todo el documental. Que es una bendición, porque escuchar a este tío es una maravilla. Sobre todo después de que te revelen en el documental que una de las razones de su fama, era gracias precisamente a su minusvalía. Algo que hasta da para pensar.

No hace falta decir mucho más. Para aficionados a la buena música y a los que les interesan los documentales sobre leyendas de la música. Yo lo disfruté como un enano.

"Alps" - Giorgos Lanthimos. 2011.



No puedo evitar fijarme en que que hoy es 11-11-11. Luego si me aburro busco si hay alguna teoría idiota rollo apocalíptica que sea especialmente chorrada, que esas cosas siempre molan, y si es especialmente chorra la escribo, que para algo tengo el blog.

Bueno, end of the paréntesis.

"Alps" es famosa más que nada porque sale de la cabecica del señor que parió "Canino", que también me he visto, y más o menos me gustó y todo. Y bueno, es griega. Así que era la "película griega del año". Lo cual dice mucho. Y es que es bastante triste lo poco que se puede llegar a conocer de audiovisual en general de un país. Que seamos cuatro gatos los que veamos una peli griega, por poner un ejemplo. Al año, si hay suerte. Y así con muchos más países que producirán sus cosas. Da la sensación de que nos perdemos un montón de mundo.

Pero bueno, la entrada no es para hablar del mercado audiovisual europeo, coño.

La peli nos presenta a una curiosa agencia de servicios, que lo que ofrece es suplantar a gente muerta. Así tenemos una serie de personajes con más o menos protagonismo, destacándose sobre todo Aggeliki Papoulia, a la que seguimos durante más tiempo.

He de decir que la historia me resulta curiosa. Eso de que ciertas personas se dediquen a suplantar a otras muertas como negocio, me parece muy interesante, y da bastante juego en la película, donde abunda el humor negro. La mayoría de estas escenas son muy graciosas por lo patéticas que son, y desde luego son lo mejor de la película.

Ya luego, depende de si te llena o no la temática de la historia. El problema de buscarte un lugar en el mundo que te haga sentirte irremplazable no está mal llevado, y creo que visualmente se entiende todo sin problemas. Las actos de la actriz más protagonista dejan claro que es lo que siente y lo que busca. Y eso, en cine, es bueno.

Lo que no es bueno es tener la sensación de que la estela de "Canino" sigue muy presente en la película. En el sentido de que hay cosas, que la verdad, me parece que sobran. Hay actitudes de algunos personajes que no termino de ver su utilidad en la historia, más allá de presentar algo de mal rollo debido a la violencia de la situación, pero que me parece en general bastante gratuito, y da la sensación de intentar imprimir el estilo que hizo conocida a "Canino".

La cosa: se ve bien. Yo no la vería otra vez, pero hay gente a la que sí le ha gustado. Yo me voy a por una mandarina que me quedan dos críticas más y el estómago me va a iniciar una revolución ya mismo.

"Tsar" - Pavel Lungin. 2009.



Voy con un poco de retraso, lo sé; ésta la vi el miércoles por la noche. En circunstancias normales me importaría un carajo, pero ahora resulta que descubro que hay gente que yo no pensaba que me leía y hasta lo hace y todo. Además gente que más o menos es inteligente barra interesante, lo cual hace que por una parte se te encoja la patata de un sano y secreto orgullo, a pesar de la parte evidentemente negativa de eso: ahora tengo que mantener lo que dije y no escaquearme de escribir. Que a veces, como ahora mismico, es un coñazo, porque lo que quiero yo ahora es leer a Straczynski.

En fin. Ya lo dijo alguien increíblemente agudo e inteligente en algún momento de la historia de la humanidad:

La confianza da asco.

"Tsar" tenía buena pinta, y oye, no está mal terminar la noche con una supreproducción rusa. La cosa va de un señor que más o menos suena a la gente que le gusta la historia: el famoso zar de la vieja Rusia, Iván el Terrible (Tsar es Zar; que cosa más graciosa).

Al parecer este tío era un hijo de puta de los de cuidado, está como una chota, y crea una policía secreta rollo SS pero en versión rusa del siglo decimoquinto. Resultado? Un montón de gente torturada, asesinada, ahorcada, y esas cosas. Un baño de ketchup. Como es tan aficionado a descuartizar gente, se le va la mano y sin querer queriendo se pasa por la piedra también al Metropolitano (que es algo así como el Papa ruso), y llama a un viejo amigo de la infancia, que es un santurrón, para que ocupe su puesto.

Hay que decir que la película tiene momentos espectaculares y muy bien conseguidos. La presentación del zar, por ejemplo, está muy bien y da muchísimo mal rollo, y la recreación de Rusia es espectacular. El ambiente es eso: muy oscuro, amenazante, e impregnado de un toque de la locura de la corte zarista, y en ese sentido la cinta gana muchos puntos.

El duelo de voluntades, también está curioso. La película gira alrededor de dos polos opuestos, la locura y la cordura; zar vs. metropolitano, y eso ya da para una buena historia. La cosa es que resulta más larga de lo que debería, y puede llegar a aburrir un poco en algunos momentos que se desinfla la acción. Y en otros, supuestamente dramáticos, son más bien ridículos. Yo me reí, y muchos también, ne algunos momentos que no deberían ser así.

Y poco más. La fotografía y la producción son eso, francamente espectaculares, al nivel de producciones que cuidan muchísimo ese apartado. Yo mientras la veía me venían a la mente "Los Tudor" y "Juego de Tronos", que son el tipo de productos a los que me refiero de producción cuidada, y en los que se nota que se preocupan muchísimo por recrear el mundo de la historia de una manera realista.

Se la recomiendo a los que tengan cierta curiosidad y la figura del famoso zar les cause cierta fascinación. A mi es que me molan este tipo de culebrones históricos, me lo paso pipa.

9.11.11

"Urga, el territorio del amor" - Nikita Mikhalkov. 1991.



Vale, tengo que decir que más o menos me ha hecho gracia verme la película. He ido acompañado y he podido reírme en compañía y esas cosas que hacemos las personas humanas para socializarnos. Además un par se han dormido, yo he estado a punto... en fin, un cachondeo fílmico. Pero bueno, me he visto la peli.

La cosa va de un pastor mongol que conoce por casualidad a un camionero ruso. Y bueno, eso da lugar a que se expongan las diferencias culturales existentes entre dos mundos radicalmente distintos, pero que se confunden y se parecen en muchos aspectos.

En primer lugar, decir que la película se ve bien. Es curiosísimo comparar más que los personajes, la técnica que los actores usan, en especial los dos protagonistas, Sergei, que es ruso, y Gambo, el mongol. Lo estuve hablando a la salida: es curiosísimo como los actores rusos trabajan, son muy exagerados e histriónicos, y contrastaba muy fácilmente con el rostro casi inmóvil que mantenían los mongoles. Daría para un estudio sociológico y todo.

Era muy interesante, también, ser testigo del estilo de vida mongol. Las escenas donde las dos culturas chocan más profundamente, y es posible observar sus diferencias y semejanzas, a mi me han parecido una delicia. Te da tiempo a pensar sobre ello, ya que obviamente la película tiene un ritmo lentillo, pero si no tienes sueño no te aburres mucho.

Eso sí, me esperaba más. Sobre todo de Mikhalkov. Quizá es que me ha dejado muy buena impresión este maldito ruso, o que me impresionó que tuviera varias nominaciones a premios, y una a los Óscar por mejor peli extranjera. Y es que a pesar de ser bonita (hay planos donde la iluminación es que yo creo que me pone y todo), no me llega a todo lo que me tiene que llegar.

Por cierto, que bueno lo del Urga. Yo quiero uno.

"Le Havre" - Aki Kaurismäki. 2011.



En serio, gracias que tenía esta película al final. Así si vengo al puñetero festival.

La peli va de un tío, escritor retirado voluntariamente al empleo de limpiabotas en la ciudad de Le Havre, en plena costa del norte de Francia. Allí vive tranquilamente entre su mujer, su trabajo, y el bar, cuando de repente, un pequeño inmigrante ilegal que va de camino a Londres llega a su vida. Entonces Marcel tendrá que hacer uso de todo su optimismo natural y su amistades para ayudar al pequeño mientras le persigue una policía totalmente indiferente al drama que vive.

Es cierto que en los festivales de cine suelen aparecer muchas películas que aprovechan para contar historias tristes, desagradables, o coñazo, debido a que tienen pocas posibilidades de exhibición en salas de otra manera. Sin embargo, a veces parece que compiten por ver cuál es más insoportable de ver, y que olvidan que el motivo de organizar algo así es dar la oportunidad de ver algo diferente. Y que con diferente, también puede ser algo sencillo, disfrutable, y hasta con final feliz, pero que te sorprenda, y que dé la sensación de que no habías visto eso antes, o no te importe.

La película funciona perfectamente, y eso se podía notar en la sala. Llena, y desde la primera escena la gente se reía. Y no porque los personajes y los acontecimientos que hacen avanzar la historia sean manifiestamente graciosos, si no porque consiguen trenzar una historia que hace al espectador simpatizar desde el primer momento con los protagonistas y que nos hace aparecer sonrisas de simpatía ante lo que estamos viendo. Y todo eso, a pesar del drama del que se nutre la historia, que suele tratarse alejado de la comedia.

Además tengo que decir que es una de las pocas películas donde la dirección artística me ha encantado. Eso, unido a la selección de actores. En serio, era bonito ver la película. Le daba un toque de ficticio, de cuento; uno pequeño, pero justo el necesario. Y para verlo no hace más que ver al inspector. Que de negro. Que cara más siesa. Un malo clásico, de los de antes.

La recomiendo. Yo la vería otra vez. Ojalá el festi fuese en esta dirección más a menudo.

"Paper Soldiers" - Aleksei German Ml.. 2008.



No me la terminé. Me quedaron 10 minutos vaya, pero tenía que respirar. Y lo cierto es que me importaba un carajo el final, la verdad.

Medio seguimos la vida de Daniel Pokrovsky, un médico del ejército que también está colaborando con la primera patrulla espacial soviética. Y tiene una mujer, que no esta mal, a la que abandona, y empieza un romance con otra, pero también atrae a otra mujer, así que por lo visto tiene que ser un machomen de los buenos. Y mientras, se pregunta porque los astronautas se arriesgan la vida por su país.

Otra película lenta. Pero además aburrida. Mucha reflexión acerca de la nación, del individuo, aderezado con mucho de conversación intrascendente que más o menos sirve para conocer a los personajes pero que es un coñazo.

Ah, y primerísimos planos. Muuuchos. Cerraísimos. Y viéndolo en una pantalla grande, daba sensación de agobio, y en otras, de no saber donde coño estabas. O donde estaban los personajes. Vale que a veces tenga planos bonitos, sí. Y al menos hay una escena que me gustó mucho, que no os voy a decir cual es, pero es casi lo más emocionante de la película y que tiene mucha importancia en la trama.

Pero eso. Bastante aburrida. Yo me fui. Ya haced lo que queráis.

"Suicide Room" - Jan Komasa. 2011. (Por dios, si es que solo hay que mirar el cartel...)



Como de costumbre, no sabía a lo que me metía. Y entonces alguien llegó y me dijo:

Alguien: "Ah oye, si que la he visto..."

Un servidor: "Sí? Y que tal?

Alguien: "Tsss, es un coñazo. Un adolescente en busca de su identidad sexual."

Y sí. Va de eso.

En parte.

Porque por desgracia, en la ecuación también hay metido facebook-bullying, padres subnormales a más no poder, emos everywhere, y juegos multijugador online masivos donde sólo se meten inadaptados suicidas en potencia.

Eso sí, la sala aplaudió. Y no es que no llegue a entenderlo, la película tampoco hace daño a los ojos (la mayor parte del tiempo). Se puede llegar a ver sin mucho problema, y acercarse a la típica temática de "el mundo es una mierda y el conflicto está en si me relaciono o no" se observa claramente y se agradece el intento de llevarlo a una historia más ambientada en nuestros días.

Pero a mi, personal e intransferiblemente a mí, me ha parecido más vacía que su puta madre.

Y es que me he quedado igual viendo la película, porque no llegaba a comprender, de veras, al señor protagonista. Y con él, al resto de personajes. No porque actúen mal, si no porque tenía la sensación de que eran idiotas, o unos exagerados de la vida. Que se burlen de ti duele, vale, joder, lo acepto y lo pillo. Pero lo de que el joven este se quiera suicidar de repente en dos días, que no salga de su puta habitación en semanas, y se coja unas rabietas que parecen de un niño de 10 años cuando en la película dicen claramene que es mayor de edad...

En fin. Si os apetece una película de este tipo, dadle una oportunidad, a lo mejor os gusta. A mi la estética de la animación tampoco es que me haya entusiasmado, y eso que soy el tonto de la animación. Me lo veía todo muy típico. Y la sensación general que me transmitía la película era que estaban hablando de muchas cosas sin llegar realmente a comprenderlas. Quedando una cinta que, para mí, estaba vacía.

spoilers

Como me descojoné en la escena en plan videoclip de de rock moderno y flipado de pacotilla en la que el niñato se vuelve malo malote y va con una pipa al insti. Que intensidad. Que huevos poligonalmente cuadrados.

8.11.11

"Infiltration" - Dover Koshashvili. 2011.



Cuando llegué me llegaron diciendo que esta era una versión israelí de la primera parte de "La chaqueta metálica", y no andaba desencaminada la definición, no. Aunque la cinta de Kubrick tiene más mala leche que ésta, una mala leche que es hasta deliciosa ver en pantalla. Pero no estamos hablando de Kubrick, aunque me gustaría.

"Infiltration" nos "infiltra" (jajosjajosja que agudo que soy) en un campamento de instrucción israelí de soldadados. Aquí seremos testigos de las diferencias entre los reclutas, pero como parece que finalmente tienen algunas cosas en común.

Si hay algo que decir de la película es que es curiosa. Para empezar, consigue ser simpática en muchas ocasiones. La vida del campamento y de los personajes se presenta de forma que resulta realista y cómica. Y sin embargo, no es una cinta de humor. Y es que en determinados momentos somos testigos de momentos de verdadera tensión dramática y violencia, que mantienen en silencio a una sala que la mayor parte del tiempo se estaba riendo.

Sigue dando mucho juego por el tipo de historia en sí. Un campamento de instrucción militar es un campo de cultivo excelente para contar historias, ya que se basa precisamente en poner trabas a los reclutas hasta que superan las pruebas o simplemente abandonan, consistiendo éstas en no solo pruebas físicas, si no psicológicas, y en donde se pone en juego la voluntad de los jóvenes soldados frente a la autoridad.

A mí me ha entretenido, aunque tampoco es una maravilla. A quien le gusten este tipo de historias no creo que le escueza el ojo al verla. Eso sí, tiene una historia de amor que no pega ni con cola metida con calzador en mitad de la película. Avisados quedáis.

"Code Blue" - Urszula Antoniak. 2011.



Ya el cartel es desagradable.

En fin, la película nos acerca a la vida de Marian, una solitaria enfermera de hospital que es muy distinta en todos los aspectos, empezando por ayudar a algunos de sus pacientes a descansar para siempre. Y eso es lo menos raro.

La película comenzaba bien, en todo caso. Si algo estaba bien era la atmósfera que la directora conseguiá al comienzo de la película, triste e inquietante, y con un uso del diálogo reducidísimo (vaya, que se acerca a "The Turin Horse" en este apartado). Eso, acompañado de una banda sonora agobiante y planos que daban mal rollo de muchas formas, cumplía con el propósito de no hacer agradable el estar sentado en la sala. El Lope de Vega, por cierto. Que mola bastante, no lo vamos a negar.

A pesar de todo ello, no recomiendo ver la película. Por dos cosas: si al principio resulta desagradable por la sugestión de las imágenes, música, actuaciones y demás, luego se vuelve aún mucho más desagradable, de forma francamente explícita, gratuita, e innecesaria. Y lo segundo es que todo eso no dice nada. No sirve para nada. Y es que empezamos con que ella esta mal, para que luego esté peor todavía.

No hay mucho más que decir. Aparte, la historia es bastante lenta, y encima, floja. Unido todo eso junto a que se va haciendo cada vez más desagradable verla, y que encima no se empatiza con lo que le ocurra al personaje, hace que estés deseando que todo termine o irte de la sala, como sucedió en algunos puntos de la sala.

No la recomiendo, a no ser que te interese mucho un relato que ataca la sensibilidad del espectador de forma muy evidente.

" The Island" - Kamen Kalev. 2011.



La primera película de ayer tuvo su gracia. Creo además que es la primera muestra de cine búlgaro que veo. Y que cómo es el cine búlgaro? Pues cine de giro inesperado.

Aver, la película es la historia de una pareja que parece que se quieren pero que como todas las parejas tienen roces. Así que Sophie (que es Laetitia Casta), saca de viaje sorpresa a Daneel (Thure Lindhardt) por eso de mantener viva la pasión, y acaban en Bulgaria; y más concretamente, en una islucha perdida donde hay dos casas y un par de perros y a veces pasa un barco. Pero sin horario fijo, eh.

La película invita a ser muy reflexiva y a apoyarse mucho en la fuerza de la imagen y de la expresión de los personajes, ya que hay poco diálogo y el ritmo de la trama es lento. Da tiempo de pensar porque este tío hace esto o lo otro, pero no está mal. Se deja ver, pero sólo si te hundes un poco en la historia, ya que es bastante poética y elíptica en muchas ocasiones.

El problema de la película, son los giros inesperados. Al principio crees que estás viendo un película, pero te la cambian completamente, por otra distinta. Y luego otra vez. Eso, unido a determinados momentos de la trama, que, aunque me encantaría (porque me encantaría, coño) desvelar, te dejan con la sensación de preguntarte que coño es lo que estás viendo, con todas las letras. Yo menos mal que la vi acompañado, porque a veces era tan sinsentido e inexplicable que tenías que reirte por huevos.

El porqué de esto? Pues, me imagino que será para reforzar el tema de la cinta, y es que te fuerza a no buscar el sentido de la historia de manera racional. Porque no hay manera, en serio. Para no quedarte con cara de tonto en la película tienes que seguir el camino de los personajes, y aceptar algunas cosas tal y como son, sin pensarlas demasiado, aunque a mi no me ha gustado la manera en la que esto se intentaba conseguir.

Y es que a mí me gusta que me sugieran, y no me obliguen a pensar algo. Y que encima te suelten el discursito final, donde parece que te lo explican, me toca la moral.

A ver, si haces una película que no tenga ni un puto sentido, no les des el sentido al final. Y encima de forma que haga que el espectador sienta que esta recibiendo una lección.

spoilers

(Por favor, si alguien la ha visto, que me explique que coño simboliza la escena del parto de la salsa de tomate. Lo necesito.)

7.11.11

"El barbero de siberia" - Nikita Mikhalkov. 1999.



Si algo da esta película, son ganas de ir a Rusia.

Y que una película de tres horas se te pase rápido, que va danzando por la línea de lo pasteloso tiene su mérito.

"El barbero de Siberia" cuenta la pasión que mantienen dos jóvenes, una americana (Julia Ormond) y un cadete que estudia para oficial del ejército ruso que comparte nombre con cierto escritor del mismo país (Oleg Menschikov). Y toda esta historia gira alrededor de una máquina que promete cambiar el curso de la historia de la tala de árboles: "el Barbero de Siberia".

Ante todo, la película es, lo primero, entretenida. Muy entretenida. Conseguía sacar carcajadas al público de manera regular, gracias a acontecimientos muy graciosos y unos personajes que se aunque a veces dan la sensación de ser un poco histriónicos, no lo son. Y es que la constante temática del relato es muy evidente conforme avanza la trama: el fuerte carácter ruso, sentir todo a tal extremo de una manera que fascina.

En ese mismo sentido, la producción es simplemente brillante. Me resisto a creer que la Rusia zarista fuera tan limpia e idealizada, pero reconozco que le da una especie de barniz de ficción, de aventura a la historia, que es intencionado. Y es que ver los despliegues de oficiales en formación, columnas monstruosas de presos, o la suntuosidad de las ferias locales son una maldita delicia.Y es que descubrir las costumbres extrañas de ese país es una de las cosas más interesantes de la cinta.

Eso sí, aviso que la película puede ir perdiendo fuelle al final. Más que nada porque va cambiando lentamente el tono humorístico por el dramático. No lo pierde del todo, desde luego, y es gracias a unos curiosos flashbacks que refuerzan la temática de la historia y que al final permiten relajar un poco el ambiente más cargado de la historia.

Es una buena película. Se deja ver muy bien, aunque a los que no les gusten las historias de amor no creo que les interese. Pero esta bien. A mi me han entrado ganas de irme una temporada a beber vodka.

"Abendland" - Nikolaus Geyrhalter. 2011.



Abendland es un documental. Lo digo porque yo no lo sabía, es lo que tiene elegir las películas a dedo. Pero bueno, la cosa era que yo esperaba enterarme rápido del argumento y hundirme en la historia y tal. Ahora bien, menos mal que me di cuenta pronto de que iba la cosa, porque yo le estaba buscando una trama a una película que no la tenía.

“Abendland” no es más que el retrato de la Europa nocturna. Algo que viene a ser por ejemplo, grabar a un basurero durante toda la noche, siguiéndole para ver lo que hace. Y ya está.

Este método tiene sus inconvenientes: corre el riesgo de ser mortalmente aburrido. Vale que a veces lo que ves es interesante, porque no se te ocurre pensar en ciertos aspectos de la gente, y verlos ciertamente sorprende. Pero la dificultad, es esa; lo que a ti puede parecerte una joya del existencialismo a otro puede parecerle un maldito coñazo.

Lo comenté ayer con otros que vieron la misma película, y es que habría estado bien que los trabajos, lugares, y situaciones que se muestran en la cinta hubieran estado relacionados de algún modo, con un elemento temático común entre dos de ellos cada vez, por ejemplo. No porque no sean interesantes de por sí, si no porque facilita la entrada del espectador mientras contempla esos retazos de vida oculta. Por ejemplo, se enlazaban una celebración del Oktoberfest con una unidad de emergencias gracias a un idiota bebido. Y todos nos dimos cuenta de la diferencia entre esas dos escenas y el resto, a todos nos encantó esa transición, parecía curiosa, y se hacía más llevadera, como si fuera evidente ir de un lugar al otro.

Recomendada para curiosos con paciencia. Tiene momentos que compensan aquellos otros en los que no pasa absolutamente nada. Pero bueno, si has visto “The Turin Horse” te va a parecer una montaña rusa de emociones.

"Everybody dies but me" - Valeriya Gai Germanika. 2008.



Me tocó. Como parece que no podía faltar en un festival de cine como dios manda, me encontré con la típica película de adolescentes que crecen cuando se dan cuenta de que el mundo es una mierda. Rollo Truffaut, sí. Vaya, un "7 vírgenes" ruso.

La peculiaridad está en que seguimos a 3 chicas, amigas de la muerte, a lo largo de más o menos una semana con la excusa que al final de la semana se organizará la al parecer importantísima disco (que viene a ser un baile de estos típicos americanos de instituto, solo que en versión rusa y con música más chumpachumpa). Como es evidente porque si no no hay película, cada una de ellas tiene sus problemas, y la semana se convertirá en un viaje a la madurez para ellas y blablablá.

La película se deja ver ante todo. Las actrices no están mal, aunque parezcan un poco creciditas para sus papeles, pero parece que se toman en serio sus personajes. Eso sí, a mi parecer se las come una de las secundarias, la señorita Yuliya Aleksandrova. Más que nada porque me encanta el papel de zorrón despiadado que hace, y que da para buenos momentos de tensión en la película.

Me quejaría, eso sí, de la fotografía. No porque tenga nada en contra de una técnica que se acerca a la cámara al hombro, y que quiere mostrar un verismo hacia la historia que se está mostrando. Es que ya mareaba seguir la cámara con tanto puñetero bamboleo. Y encima yo estaba sentado en las primeras filas. Y tener que mover la cabeza de arriba a abajo para seguir los subtítulos, y que encima no pudieras reposar la mirada porque todo se movía sin parar, mira, jode. Y que algo te joda te quita de la película, vaya.

Y eso. Se puede ver, sí, pero no tiene nada nuevo, honestamente. Podéis vivir sin ella y no os pasará nada.

6.11.11

"The Turin Horse" - Béla Tarr. 2011


No voy a andarme con rodeos. Ayer me toco "The Turin Horse", del señor Tarr. Y coincidiendo con algunas opiniones que he recabado antes de verla, sí. Es aburrida. Es pesada. Es increíblemente pesada. Interminable. Es un auténtico coñazo de los de verdad, con todas las letras, de los que no se pueden expresar con palabras y solo experimentar, que incluso se permite el trolleo más sorprendente que he visto en el cine. Una cinta que causaba movimientos incómodos de butacas, bostezos, salidas precipitadas, y risas desesperadas.

Ahora bien, dicho esto, también coincido en lo mismo que otro compañero cinéfilo. Es una película que se puede llegar a disfrutar. Pero es difícil. Francamente, muy difícil.

Inspirada en un famoso suceso entre Nietzche y un caballo, a partir del cual el primero al parecer perdió la cordura, la película nos invita a acompañar al dichoso animal y a sus dueños, un padre que andará por los 60 y su hija, que viven en una granja en el páramo de quintocoñolandia, donde todo el rato sopla un viento rollo huracán Katrina.

La película, al menos para mí, empezaba de manera interesante. Es justo reconocerle a la película la estética claramente diferente que planteaba de lo visto normalmente. Planos larguísimos, y bellísimos a nivel fotográfico. El blanco y negro que usa Tarr a mi personalmente me parece magistral, curiosísimo, y que junto a la historia lenta, silenciosa, que enmarca, provoca que te fijes muchísimo en cada detalle, en cada sombra, y en cada movimiento que altere la vida de esa familia. Consigue que hasta las cosas más nimias parezcan importantes, y te fuerza a pensar en lo que estás viendo, en lo patético y aburrido que resulta la vida, cuando te das cuenta de que estás deseando que pase algo interesante en las vidas de los personajes; las vidas que tu estás observando y tomando parte en ellas.

El problema, el serio problema de esta película es que cuando pasa una hora, estás harto de que no pase nada. Y con que no pase nada no me refiero a un bodrio tipo "Linterna Verde", donde lo que ocurre es aburridísimo y te lo esperas y no te motiva nada. Es que no ocurre, literalmente, NA-DA, los personajes andan todo el día igual, ves lo que haces mil veces, ves que comen patatas mil veces, te das cuenta de que puedes contar las frases que sueltan los protagonistas en la película con los dedos de una mano, que lo hacen todo en silencio, y cuando llevas dos horas estás deseando morirte, que se mueran los personajes, que se muera el caballo, o que llegue un meteorito y aplaste la casa. Y al director. Y a los que le dieron el dinero para escribir esa cosa.

Por eso, lo aviso. La película puede ser interesante, pero tienes que saber a lo que vas. Se la recomiendo solo a los muy cinéfilos, muy curiosos, o que quieran ver algo diferente. Pero a mí, a pesar de lo interesante que pueda ser, me falta el argumento. Que como experimento fílmico está muy bien, pero a mi me falta la historia, coño.

"12" - Nikita Mikhalkov. 2007

 Éste pequeño paréntesis solo tiene la intención de informar de que me dispongo a hablar de todas y cada una de las películas que voy a ver en el festival. El motivo: ya que no voy a ir a clase, estaría bien que hiciera algo de provecho para variar aparte de sentarme en una butacona a ver pelis, que esta bien, sí, pero hay que hacer de todo. Y así lleno un poco el blog de cosas algo más interesantes, para variar.


He de reconocer que he tenido suerte con la primera película que me ha tocado ver en el Festival de Sevilla, este último viernes. Una suerte loca, vamos. Sobretodo teniendo en cuenta que me metí en esta película casi por casualidad; habría pasado de ella a lo bestia si un buen amigo no me la hubiera señalado en el impreso. Eso sí, sólo tuvo que decirme que era una adaptación libre de "12 hombres sin piedad", pero la de Lumet, la del 57, un peliculón que me embobó la primera vez que vi y que recomiendo a toda persona humana pensante que camine sobre la faz de la Tierra.

Aun así, mi actitud ante todas las películas del Festival es esperarme algo bastante cutre si hablamos del plano puramente narrativo de los filmes. Lo que quiere decir que me espero que sean bastante coñazo todas. Por lentas, argumentos forzados, o por experimentos fílmicos que le dé al director por hacer. Y no quiero decir que sean malas; sino que a pesar de su posible valor sea fácil verlas como un puto coñazo.

Por suerte, y hablando ya de la película, esto no es así; para quien no tenga ni idea de que va, es la historia de 12 hombres que componen un jurado, y que deben juzgar a un joven checheno por asesinato. Basándose ampliamente en la obra original del 57, quién la haya visto sabrá que el punto fuerte de la película es su guión. Ya la primera conseguía pegarte a la pantalla sin que los personajes salieran de la habitación donde estaban en toda la película, en la versión de Mikhalkov es bastante parecido, pero cambiando la sala del jurado por un gimnasio de un colegio, que da para muchísimo juego en la historia, con algunas escenas muy intensas y que no hubiera sido posible rodar si los personajes no estuvieran ahí.

Éstos últimos son fantásticos la mayoría; se nota el esfuerzo de dotarlos a todos de un pasado que explica sus actitudes y decisiones a lo largo de la historia, y muchos de los monólogos que protagonizan son especialmente conmovedores y casi merecen tratarlos de forma única cada uno de ellos. Eso sí, coincido en que esto tiene un riesgo: la película, en determinados momentos y a pesar de lo absorbente que es, llega a hacerse larga en ocasiones, debido a que las historias de cada personaje ocupan un tiempo que enlentece la historia, no como la original que tenía una duración maravillosa de hora y media creo recordar. Además, a pesar de que parece que el director ha querido dar a cada personaje un pasado, resulta sorprendente que algunos solo parezcan estar ahí por que sí, y no demuestren tanta profundidad como los otros. No porque todos y cada uno de los personajes deban de ser tratados de la misma manera, si no porque al ver la película, está claro que los 12 son importantes,  ya que cada uno de ellos representa un voto. Y como que falta algo cuando uno o dos de ellos no llegan a conocerse tanto, dando la impresión de que sobran,

Sin embargo, si la duración no te importa, nada lo hará. Los actores son magníficos, la música se implementa muy bien y refuerza la historia como tiene que hacerlo. Y tiene lo importante: una buena historia, que se disfruta y engancha, como tiene que hacerlo.

La recomiendo ampliamente; una muy buena película. Y más aún ver primero la de Sidney Lumet. No por nada, si no porque se disfruta más, creo yo. O no, yo que sé. Pero eso que lo decida cada uno.

Yo por mi parte voy a ver si puedo meterme en otra del señor Mikhalkov a lo largo del festi.